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BCN con el Papa

Nuestras peregrinaciones · A pie · 2018

Meritxell 2018

«Pan para hoy, hambre para mañana»

Fechas
A pie
300 km
Días
12
Etapas
12
Siluetas de peregrinos en una cima rocosa al amanecer, con nubes doradas en los valles.

La ruta

A pie

Las paradas

  1. Parroquia de Sant Mateu (Barcelona)23 de julio
  2. Caldes de Montbui23 de julio
  3. Moià24 de julio
  4. Olost25 de julio
  5. Alpens26 de julio
  6. Ripoll27 de julio
  7. Rialb (Queralbs)28 de julio
  8. Núria29 de julio
  9. Puigmal30 de julio
  10. Osséja30 de julio
Las otras 5 paradas
  1. Les Bouillouses31 de julio
  2. Pico Carlit1 de agosto
  3. Col de Puymorens1 de agosto
  4. Soldeu2 de agosto
  5. Santuario de Meritxell3 de agosto

Meritxell 2018, siempre un paso más

Doce días y 300 kilómetros a pie de Barcelona a la Virgen de Meritxell, con el Puigmal y el Carlit como etapas reinas y una mirada nueva a mitad de subida.

En 2018, un grupo de 35 jóvenes peregrinó a pie de Barcelona al santuario de Nuestra Señora de Meritxell, en Andorra: 300 kilómetros entre el 23 de julio y el 3 de agosto. Durante los doce días les escribió la figura del Santo Padre, que los animaba a dar siempre un paso más.

La ruta

La ruta salía de Sant Mateu y subía por Caldes de Montbui, Moià, Ripoll y Núria hasta el Pirineo, y desde allí, por el Puigmal, Osseja y el Carlit, hacia Soldeu y Meritxell. Como decía la presentación de la peregrinación, no fueron etapas fáciles, no por los kilómetros sino por el desnivel de algunas. Se levantaban a las cuatro de la mañana, y en tres días subieron el Puigmal y el Carlit, con más de 900 metros de desnivel.

A mitad del Carlit

Laura, que tenía 21 años, recuerda con claridad aquellas etapas. A mitad del Carlit se paró en una roca con una compañera: «¡ya no puedo más!». Las iban adelantando peregrinos que las animaban, pero ellas no se movían, hasta que se acercó el último y les dijo: «¿Habéis visto qué vistas tan bonitas? ¡Es maravilloso ver lo que ha hecho Dios por nosotros!». Aquellas palabras la hicieron levantar la cabeza, mirar el paisaje y pensar: «Si Dios ha creado esto por mí, ¿yo no puedo seguir subiendo por Él?». Y siguió andando, con una mirada diferente.

Por el camino, el apoyo de los demás fue fundamental: las canciones, las bromas y los chistes hacían el camino más ameno, y las charlas con los compañeros que se iban encontrando por el camino enseñaban mucho. Entre el esfuerzo y la sobriedad, Laura descubrió algo sencillo: «Darse a los demás y dejar de pensar en ti es vivir una vida plena».

La llegada

Llegar al santuario de Meritxell fue una sensación increíble. A pesar del dolor de pies y piernas, el ambiente despreocupado, feliz y fraterno la convirtió en una peregrinación que el grupo recordaría con cariño e ilusión. Laura lo cierra con una frase que vale para cualquier peregrinación: «Dios hace todo a su debido tiempo».

Fotos

Así lo vivieron

  • «Si Dios ha creado esto por mí, ¿yo no puedo seguir subiendo por Él?»

    Pero, poco a poco, en cada paso, Jesús y María iban tocando mi corazón y me hicieron ver que todo ese esfuerzo, esa capacidad de sacrificio, esa sobriedad por Dios y por los demás valía la pena, y que realmente eso era la verdadera felicidad. Darse a los demás y dejar de pensar en ti es vivir una vida plena.

    Léelo entero

    […]

    Recuerdo con claridad la octava, novena y décima etapa del camino. Fueron las etapas más duras, en tres días subimos el Puigmal y el Carlit. Personalmente, esto de subir dos montañas en tres días con un desnivel de más de 900m no lo llevo muy bien, así que a mitad del Carlit paré y, dije: ¡ya no puedo más! Estuve tiempo parada en una roca, con una compañera, pensando en cómo saldríamos de esto. Nos iban adelantando peregrinos, animándonos a seguir, pero seguíamos igual. Hasta que ya se acercó el último y nos dijo: “¿Habéis visto qué vistas tan bonitas? ¡Es maravilloso ver lo que ha hecho Dios por nosotros!” Estas palabras me hicieron levantar la cabeza, mirar el paisaje y pensar: Si Dios ha creado esto por mí, ¿yo no puedo seguir subiendo por Él? Y así lo hice, seguí andando con una mirada diferente.

    Finalmente, después de varios días de camino, llegamos al Santuario de Meritxell. La sensación de haber llegado fue increíble, y me di cuenta de que había merecido la pena haber venido. Había sido capaz de ir a contracorriente, salir de la mundanidad de la vida y valorar más lo que Dios ha creado y hecho por mí.

    Dios hace todo a su debido tiempo.

    Laura